lunes, 19 de octubre de 2015

Solo ante la bahía



Como en un espejo quietas las barcas
esperando que las lleven a los mares,
Sol que se pone, surgiendo pensares
en el interior poeta que te enmarca.

El rojo tiñe de tarde el azul de la bahía nuestra
¡Que me voy para América! grita la estrella,
rota la Tierra girando sin que esta vez ella
se encuentre besando a la mar maestra.

La ausencia del amor que ríe querido
aquieta los mares, surgen las penas
anochece antes, silente gemido.

Trae la luz de nuevo, tú estrella serrana
que el mar está ciego si no le salas
con tu saliva dulce de alma capitana.

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