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domingo, 23 de octubre de 2016

Nadie me escucha

Autora:

Nadie me escucha
es tu lamento silente
ante la noche grande.
Nadie me escucha.
El abandono de la vida.
El Dios oculto que no aparece.
La puerta negra delante tuya.
Y no hay nadie.
Nadie te escucha.
Sólo mi mano
que siente tu miedo.
Tu miedo que es el mío.
Nadie me escucha.
Nadie te escucha.
Es el lamento de Viernes Santo
que llega en la noche de febrero.
Dios mío, Dios mío
¿por qué me has abandonado?

Es el grito que queda
cuando la oscuridad comienza.
Tu cuerpo ya no habla.
Sólo escucho tu voz
que tengo dentro.
Nadie te escuchó.
Sólo mi mano
que sintió tu miedo
y con él se quedó.

(*) Nene, nadie me escucha fue una de las últimas frases que mi hermana me dijo antes de morir.

domingo, 24 de abril de 2016

Cinco segundos

De Rowanwindwhistler - Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7115566

Hoy no sé porque estoy enfadado.
Quizás es el dolor de garganta.
O la primavera que me hace asténico.
Quizás es que el mundo no ruede
como yo quiero, a mi compás.
Qué complicado es ser humano a veces.
Me gustaría cerrar los ojos y morirme
sólo un momento, para no existir.
Cinco segundos en el que no estar.
A condición de que pueda descansar.
Descansar de las mentiras, de los tiempos perdidos.
De las exclusiones, de los imbéciles
y de los pájaros de papel.
Muerto pero vivo, para poder resucitar.
Venir con fuerzas.
Hoy estoy enfadado y el mal genio me agota.
Ya no es que me moleste la mala idea.
Me vacía la falta de ideas.
De ver como cada cual va a lo suyo.
Quisiera estar muerto. Cinco segundos solo.
Y que mis cenizas estuvieran al pie de un ciprés.
Cinco segundos solo.
Para volver.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Varado



Toda la vida navegando
y cuando llegas al puerto
no recuerdas nada.
Ni las olas que te acariciaron.
Ni el viento que te sopló.
Ni los árboles que te asombraron.
Ni los nombres.
Ni los hombres.
Ni las mujeres.
Ni tus quereres.
En el puerto atracado
viendo el atardecer de la vida.


domingo, 8 de noviembre de 2015

Esta vida de sorpresas



Seguimos curando las heridas
con lamentos en forma de versos.
Es un desahogo de letras
mojadas que arrugan el papel
de esta vida de sorpresas
que todo te lo da, todo te lo quita.

Y como un perrillo a su pata
nuestra lengua llena de poemas
nos chupa en lo hondo del alma
para aliviarnos las escoceduras
de los roces que nos vienen
de esta vida de sorpresas,
que todo te lo da, todo te lo quita.

Pero no me hables de cementerios
ni de tumbas cerradas llenas de flores.
Que yo tengo mis versos y mis rimas
que todo lo adornan, todo lo perfuman
y me alegra en lo que yo puedo
para poder vivir a fondo el camino
de esta vida de sorpresas,
que todo te lo da, todo te lo quita.

8/11/2015

miércoles, 21 de octubre de 2015

Remolino


Remolino de mi vida  que me construyes
el embudo de agua celeste, rugosa,
tobogán que me desliza a mis penas.
Viento que me arrastra al agujero solemne
cascada de las aguas de mis lágrimas
de rizos que no son alisados,
de pestañas secas al aire gélido.
Febrero, maldito febrero,
maelstron gigante asesino de dudongos
cierro de vida, puerta cerrada.
Me ahoga la corriente purpúrea
que me arrastra resbalado como el aceite.
Febrero, maldito febrero
mes de muerte.
Gravedad presente que me atrapa
me hunde hasta salir por el cuello
de la botella de cristal verde.
Esa cárcel de vidrio transparente
donde puedo hacer de todo
menos lo más importante.
Poder verte.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

El silencio necesario

Llegó el otoño y se hizo el silencio.
No el silencio impuesto que desata
soledades y tristezas;
Es ese silencio callado de voces,
de ruidos y de interferencias
que te convierten en ciego.

Te das cuenta que no tenías
el canal adecuado sintonizado.
La misma emisión todos los días,
te cegó los otros sonidos,
por muy cercanos que fueran.

Pero lo peor fue que apagó
tu fuente interior.

Hoy, más tarde que el calendario,
llegó el otoño. El verdadero otoño.

Y llegó el silencio.
El silencio necesario
para recuperar mi voz.

Vuelvo pronto, mi gente.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Psoriasis


Esa piel herida que se quiso
revelar ante la armonía
impuesta por la regla social.
Herida de qué, herida que no sabe
pero que hiere el alma
el primer momento que se ve.

Diluvio universal que cae
cómo condena a inocente,
interrupción de vida inmerecida.

Enrojece la piel.

Pero enrojecen las mejillas
cuando de pronto
la rama de olivo llega
para decir que hay tierra.

De la tierra
nacen las caricias,
las cosquillitas.

La piel herida.
Sigue menos herida.
Pero sana y orgullosa
porque sabe que no está sola.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Habitación vacía

Fue el sentimiento más fuerte de tu ausencia
cuando entré en la casa - nuestra casa -
y vi en frente del pasillo tu habitación vacía.
La vida faltaba como el verde a las plantas,
el aire helado salía del cuarto como viento polar.

Es la ausencia que no se ve la que pesa tanto,
torturante mochila que cargo a mis espaldas
desde el día que marchaste con tus ojos cerrados.

La frialdad es mi enemiga, en la noche, lo que más temo.
No hay manta ni sábana que cubra mi cuerpo
e impida que me llegue el sabor a hielo de tu partida.

La casa - nuestra casa - es un gran campo inmenso
si hierbas ni árboles ni gentes; que no es campo,
es un páramo llenos de cosas vacías que no existen.

Yo, huyo de la casa - nuestra casa - porque no estando
te veo en que cada rincón de las paredes blancas,
sin cuadros, con huellas de reloj que no marcan las horas.

Es el tiempo aterrador el que pasa aumentando la distancia.
Quien lucha por borrarme el olor de los recuerdos,
que en contra de lo que todo el mundo dice y cree,
no cura nada, no aplaca nada, no suaviza nada.

Porque es dolor lo que siento permanente, cronicidad
de una ausencia forzada que me robó lo que más quería.
Es sentimiento negro de pena, lo que recorre mis venas
que con la falta de tus pulsos tristemente laten
cada vez que vuelvo a ver al final de la casa - nuestra casa -
ese pasillo largo y al fondo, siempre,  tu habitación vacía.

jueves, 30 de agosto de 2012

Monte Carlota

Es el Monte Carlota testigo de la navidad fría,
verde hacia arriba Himalaya inmenso
para los ojos que alcanzan al nivel de los sueños.
Campo de fútbol a tu espaldas,
casi tocas el cielo sin tener alas.
La casa vacía, sola,  una ventana.
La puerta cerrada, no se percibe alma.
Sólo la fuerza del nombre,
que vaga por todas las curvas
de la tierra emergida hacia arriba.

Detrás lo contrario,
como una boca abierta
la cantera quiere comer el aire.
Vértigo de profundidad
al niño pequeño
que se agarra a un árbol del filo.
Es un cráter de imaginación,
volcán temido escondido en las entrañas,
Paseo atrevido por el borde.

Sube a lo más alto.
Mira a la ciudad. Al campo.
Se cree un dios.