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| Juan Pablo II regaña en público a Ernesto Cardenal por su compromiso con la Teología de la Liberación. |
Me echan de tu casa, Padre.
Es el único sitio donde encuentro silencio para poder oír tu silencio.
Encontrarte en un mundo en el que es difícil verte.
En el banco sentado mi mente se sosiega
y me siento desnudo delante de ti.
Ahí, sentado, donde nada puedo ocultar.
Donde no puedo engañar ni mostrar vidas de mentiras.
Es tu casa, la mía, donde más cerca te encuentro.
Pero me echan de tu casa, Padre.
Con el pretexto de la misericordia me dicen que me acogen,
pero no es así, Padre, tú lo sabes.
Me están echando.
No quieren que sea como soy.
Quieren que me invente una persona sobre mí.
Que me convierta en un actor, en un fantasma.
Me cansan. Hablan en tu nombre pero no quiero oírlos.
Están lejos de ti, Padre.
Lo sé, no te noto en el interior de sus palabras.
No sé cuándo voy a volver a tu casa.
Pienso que tengo que acostumbrarme a buscarte en otros sitios.
En el campo, en el mar.
O en mi propia casa, que es la tuya,
en la soledad de mi cama.
Pero voy a echar de menos tus bancos, tus silencios,
tus muros, los colores de las ventanas en la piedra.
¿Por qué me echan de nuestra casa común, Padre?
(La etiqueta 'Salmos' pretende ser una colección de oraciones desde la soledad al Dios mudo e invisible)

