domingo, 24 de abril de 2016

Salmo de la expulsión.

Juan Pablo II regaña en público a Ernesto Cardenal por su compromiso con la Teología de la Liberación.


Me echan de tu casa, Padre.
Es el único sitio donde encuentro silencio para poder oír tu silencio.
Encontrarte en un mundo en el que es difícil verte.
En el banco sentado mi mente se sosiega
y me siento desnudo delante de ti.
Ahí, sentado, donde nada puedo ocultar.
Donde no puedo engañar ni  mostrar vidas de mentiras.
Es tu casa, la mía, donde más cerca te encuentro.
Pero me echan de tu casa, Padre.
Con el pretexto de la misericordia me dicen que me acogen, 
pero no es así, Padre, tú lo sabes.
Me están echando.
No quieren que sea como soy.
Quieren que me invente una persona sobre mí.
Que me convierta en un actor, en un fantasma.
Me cansan. Hablan en tu nombre pero no quiero oírlos.
Están lejos de ti, Padre. 
Lo sé, no te noto en el interior de sus palabras.
No sé cuándo voy a volver a tu casa.
Pienso que tengo que acostumbrarme a buscarte en otros sitios.
En el campo, en el mar.
O en mi propia casa, que es la tuya,
en la soledad de mi cama.
Pero voy a echar de menos tus bancos, tus silencios,
tus muros, los colores de las ventanas en la piedra.
¿Por qué me echan de nuestra casa común, Padre?

(La etiqueta 'Salmos' pretende ser una colección de oraciones desde la soledad al Dios mudo e invisible)

Cinco segundos

De Rowanwindwhistler - Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7115566

Hoy no sé porque estoy enfadado.
Quizás es el dolor de garganta.
O la primavera que me hace asténico.
Quizás es que el mundo no ruede
como yo quiero, a mi compás.
Qué complicado es ser humano a veces.
Me gustaría cerrar los ojos y morirme
sólo un momento, para no existir.
Cinco segundos en el que no estar.
A condición de que pueda descansar.
Descansar de las mentiras, de los tiempos perdidos.
De las exclusiones, de los imbéciles
y de los pájaros de papel.
Muerto pero vivo, para poder resucitar.
Venir con fuerzas.
Hoy estoy enfadado y el mal genio me agota.
Ya no es que me moleste la mala idea.
Me vacía la falta de ideas.
De ver como cada cual va a lo suyo.
Quisiera estar muerto. Cinco segundos solo.
Y que mis cenizas estuvieran al pie de un ciprés.
Cinco segundos solo.
Para volver.