martes, 1 de noviembre de 2016

El tiempo.



Tus mismos años yo tengo
como si no fueran míos.
El tiempo pasa por mi.
Lo noto en mis huesos.
Pero tú sigues encapsulada
tal cual, quieta, atrapada
en esa fotografía tuya.

Cada minuto que vivo
me parece ya un momento robado.
Cada segundo que pasa
también es un frágil regalo
que parece que no merezco.

Es el rular de las horas del reloj.
Que para mi pasan.
Para ti no.

No sé si espero o desespero.

Para mi pasan.
Para ti no.

domingo, 23 de octubre de 2016

A Federico, en el 80 aniversario de su asesinato.





O asesinado.

Siendo la ciudad perfecta,
siempre te veo la sombra
que la sonrisa me quita.
Siendo la ciudad perfecta,
siempre escucho el silencio
entre los pájaros de Bib-Rambla.
Siendo la ciudad perfecta,
el agua clara del Darro
se me enturbia cuando me pasa.

Ciego en Granada.
Te quitaron la posibilidad de ver
crecer los árboles en la montaña roja,
de ver permanecer en pie la Alhambra.

Ciego. Te quitaron la vista
porque te quitaron la vida.

Mudo. Te quitaron la voz
porque te quitaron la vida.

¿Y tus manos?
¿Y tus manos, Federico?
¿Qué hubieran escrito tus manos?
Si hubieras podido seguir viendo.
Si hubieras podido seguir oyendo.
Si hubieras podido seguir viviendo.

¡Cuánto he perdido yo,
cuánto ha perdido el mundo
y cuánto ha perdido Granada!


Nadie me escucha

Autora:

Nadie me escucha
es tu lamento silente
ante la noche grande.
Nadie me escucha.
El abandono de la vida.
El Dios oculto que no aparece.
La puerta negra delante tuya.
Y no hay nadie.
Nadie te escucha.
Sólo mi mano
que siente tu miedo.
Tu miedo que es el mío.
Nadie me escucha.
Nadie te escucha.
Es el lamento de Viernes Santo
que llega en la noche de febrero.
Dios mío, Dios mío
¿por qué me has abandonado?

Es el grito que queda
cuando la oscuridad comienza.
Tu cuerpo ya no habla.
Sólo escucho tu voz
que tengo dentro.
Nadie te escuchó.
Sólo mi mano
que sintió tu miedo
y con él se quedó.

(*) Nene, nadie me escucha fue una de las últimas frases que mi hermana me dijo antes de morir.

domingo, 24 de abril de 2016

Salmo de la expulsión.

Juan Pablo II regaña en público a Ernesto Cardenal por su compromiso con la Teología de la Liberación.


Me echan de tu casa, Padre.
Es el único sitio donde encuentro silencio para poder oír tu silencio.
Encontrarte en un mundo en el que es difícil verte.
En el banco sentado mi mente se sosiega
y me siento desnudo delante de ti.
Ahí, sentado, donde nada puedo ocultar.
Donde no puedo engañar ni  mostrar vidas de mentiras.
Es tu casa, la mía, donde más cerca te encuentro.
Pero me echan de tu casa, Padre.
Con el pretexto de la misericordia me dicen que me acogen, 
pero no es así, Padre, tú lo sabes.
Me están echando.
No quieren que sea como soy.
Quieren que me invente una persona sobre mí.
Que me convierta en un actor, en un fantasma.
Me cansan. Hablan en tu nombre pero no quiero oírlos.
Están lejos de ti, Padre. 
Lo sé, no te noto en el interior de sus palabras.
No sé cuándo voy a volver a tu casa.
Pienso que tengo que acostumbrarme a buscarte en otros sitios.
En el campo, en el mar.
O en mi propia casa, que es la tuya,
en la soledad de mi cama.
Pero voy a echar de menos tus bancos, tus silencios,
tus muros, los colores de las ventanas en la piedra.
¿Por qué me echan de nuestra casa común, Padre?

(La etiqueta 'Salmos' pretende ser una colección de oraciones desde la soledad al Dios mudo e invisible)

Cinco segundos

De Rowanwindwhistler - Trabajo propio, CC BY 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7115566

Hoy no sé porque estoy enfadado.
Quizás es el dolor de garganta.
O la primavera que me hace asténico.
Quizás es que el mundo no ruede
como yo quiero, a mi compás.
Qué complicado es ser humano a veces.
Me gustaría cerrar los ojos y morirme
sólo un momento, para no existir.
Cinco segundos en el que no estar.
A condición de que pueda descansar.
Descansar de las mentiras, de los tiempos perdidos.
De las exclusiones, de los imbéciles
y de los pájaros de papel.
Muerto pero vivo, para poder resucitar.
Venir con fuerzas.
Hoy estoy enfadado y el mal genio me agota.
Ya no es que me moleste la mala idea.
Me vacía la falta de ideas.
De ver como cada cual va a lo suyo.
Quisiera estar muerto. Cinco segundos solo.
Y que mis cenizas estuvieran al pie de un ciprés.
Cinco segundos solo.
Para volver.

domingo, 7 de febrero de 2016

Nacer


Tus manos, lejanas en la distancia 
del tiempo que nos conocíamos
me hablan mucho más que tus ojos
cuando la pena tu boca calla.

Pero junto al café, junto al fuego
brotan del calor las palabras
encarceladas tanto tiempo,
desordenadas en esa caja 
como puzzle imposible de piezas
que faltan y ni cuadran ni encajan.

Es el jeroglífico ininteligible de la vida
que te preguntas quién escribió para ti.
Buscador de la piedra Rosseta eres
en ese Egipto vació de pirámides
con sólo las huellas de la huida 
a un Mar Rojo que nunca llega
y sin un maná que alimente tu hambre.

Pero cuando menos lo esperas
la supernova estalla y se come
con su luz más de medio universo,
aunque el tuyo lo llena por completo
de rayos gamma directos a tu corazón.

Entonces es cuando ves lo que no veías,
dejas de ser ciego en mundo de tinieblas.

Y naces, naces de una vez
para ser ya persona luminosa.