sábado, 28 de enero de 2017

Vencedor de la nada

Foto gracias a Pixabay

Cuando las nubes del cielo
se abren como si fueran cascadas
entonces caigo yo a plomo
como la espuma negra en la catarata.

Ruedo en las corrientes de las aguas
que es mi sangre que en la tierra vaga
rajando canales en la piel del planeta,
haciendo surcos lacerados de cicatriz
en mi vacía historia hueca.

En ese momento, es cuando el agua
que brota en mis ojos se hacen lágrimas
y la sal que las compone en soluto.
Aran la tierra que es mi cara,
mientras llegan a la mina de mi piel
donde están los túneles horadados
por los topos de mi conciencia

Y en la oscuridad me mimetizo y me escondo
con la tranquilidad de ser vencedor de nada.

(c) Alfonso Saborido, enero de 2017.