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miércoles, 28 de noviembre de 2012

La plaza herida

Esa verde rama que a crecer comienza
en perfumes de azahares de otoño,
fue golpeada por las lluvias grises de plomo.

La plaza herida testigo de la batalla,
recuerda el blanco y negro apagado
de los que fueron dueños de la calle.

¡La calle es mía!
Recuerda con escalofríos la plaza herida.

El color de la tecnología
tiñó de rojo las ramas verdes.
La sangre que fue negra por las porras grises,
hoy roja de nuevo vuelve a los ojos de España.

Recuerda el vacío la plaza herida,
cuando muerta quedó la libertad
durante cuarenta años sin vida.

Arrancar lágrimas de miedo
a los brotes fuertes  es el objetivo
del capitán capital.

España 2012 de gris noviembre.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Poema al gobernante maligno

Tus lágrimas de metal no riegan ni las macetas.
Son venenos del mercurio que corre por tus venas,
letal para el obrero que cada día levanta
la mañana hacia arriba con un nuevo Sol
que no brilla para todos, para todas
porque tú con tu opaca personalidad
les haces sombras de vida enlutecida.

Matas esperanzas y sueños
como moscas que vuelan al olor
de lo que tu piel - quizás tu alma desprende-
Hediondos ideales que dejan sin vida en muerte
eterna al amigo que vino de tierras lejanas,
a la abeja obrera que se deja la miel
de su vida, en cada gota de néctar
que tú le derramas apenas recogida.

Como en la antigua Judea
es de noche cuando los llantos de los inocentes
rajan la noche clara que tú enturbias.
Ni las estrellas brillan cuando sales tú.
Gobernador eclipsante de las sombras negras
que con las formas del imperio de siglos
como Atila aplastan a quien tu adoras.

O dices adorar. Robaste tanta corona de espina
de la estatua que con tu dinero cubriste de oro,
a la que te arrodillas tapándote los sentidos
para no oler a pueblo, a gente, a humanidad.

Tu Dios te mira. El pueblo te mira.
Tu sueldo día a día ganas.
Pero no es la cuenta de tu banco
quien marca el ritmo de tu felicidad.

A la sombra de tu sombras
te desvanecerás.
La noche será oscura eterna
para quien de día apagó las luces
de los encendedores de estrellas.

La  maldad nunca vence.
Sin color será iluminada.
La fraternidad es la única solución.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

En blanco y negro

¿Y cuando la mentira sale de tus labios?
¿no rasga de ira tu sonrisa sin perfil?
Ya sé, ya sé que no son tus palabras
las que germinan las letras que hieren,
es tu corazón el estiércol de la simiente
que hace crecer la rabia en tu venas.
Encolerízate en caña de azúcar.
Escribe versos que no riman,
palabras que no enganchan,
porque son falsas, vanas, secas.
Como hojas de árbol caídas,
marrones, húmedas, muertas.
Te miras al espejo y no eres tú.
Te miras hacia dentro...
y huyes.
Escondes la cabeza,
lloras tu soledad amarga,
y piensas que el delito que cometiste
hoy ya es visible.
Perdiste el color de la tranquilidad
para ser agonía de arcoiris.
Mientras,
el mundo es feliz
sin tu presencia.

miércoles, 11 de agosto de 2010

A mis poetas muertos

Soñó silencios en aquella noche de verano.
Muerta noche de estrellas muertas.
Oscuras golondrinas sin trinos
luchaban contra las gaviotas negras.
Murió el cielo.
Calló la tierra.
Cayó en la tierra.
Su cuerpo se hizo nada
navegando en las aguas subterráneas.
75 años después la memoria afloraba.
Las gaviotas pintadas de blanco
seguía siendo negras.
Pero volvieron las oscuras golondrinas
a nuestra historia, sus versos atronar.
Entre Víznar y Alfacar fue su muerte.
También murío en la cárcel de Alicante.
O en las tierras de un país vecino,
y en sitios más allá de ultramar.
Colgaron las palabras de nuevo
de sus bocas a los libros.
Nuestras estanterías fueron de
nuevo sus casas,
sus sitios de libertad.
Sus muertes nos hirieron el alma,
sus letras nos animan a vivir, a luchar.

A mis poetas muertos,
a mis poetas matados,
a mis poetas leídos,
mis poetas amados,
mis poetas vivos.

miércoles, 2 de junio de 2010

Penal

Entre rejas, intuyo tus murmullos.
Casi puedo ver tu rostro en la ventana.
Tú, hombre invisible, sin cuerpo con tumba,
has dejado tu huella y tu alma
en ese alfeizar de la nada.
Maldita celda vacía
que sigue haciendo presa las almas
de gentes que no tienen sitio,
ni cenizas ni huesos ni nada.
Tu iglesia como negro monumento
ensalza las tristezas que embargas,
cárcel penal del Puerto que te veo,
no como momumento al arte bonito,
sino como esfigie de tortura fiera
a cada rayo de luz en mis mañanas.

(*) El Penal de El Puerto de Santa María es donde encerraban a los presos políticos en España durante la dictadura franquista. Lo veo todos los días cuando voy a trabajar, lo que queda de él, claro.