O
asesinado.
Siendo
la ciudad perfecta,
siempre
te veo la sombra
que
la sonrisa me quita.
Siendo
la ciudad perfecta,
siempre
escucho el silencio
entre
los pájaros de Bib-Rambla.
Siendo
la ciudad perfecta,
el
agua clara del Darro
se
me enturbia cuando me
pasa.
Ciego
en Granada.
Te
quitaron la posibilidad de ver
crecer
los
árboles en
la montaña roja,
de
ver
permanecer en
pie la
Alhambra.
Ciego.
Te quitaron la vista
porque
te quitaron la vida.
Mudo.
Te quitaron la voz
porque
te quitaron la vida.
¿Y
tus manos?
¿Y
tus manos, Federico?
¿Qué
hubieran escrito tus manos?
Si
hubieras podido seguir viendo.
Si
hubieras podido seguir oyendo.
Si
hubieras podido seguir viviendo.
¡Cuánto
he perdido yo,
cuánto
ha perdido el mundo
y
cuánto ha perdido Granada!
