jueves, 30 de agosto de 2012

Monte Carlota

Es el Monte Carlota testigo de la navidad fría,
verde hacia arriba Himalaya inmenso
para los ojos que alcanzan al nivel de los sueños.
Campo de fútbol a tu espaldas,
casi tocas el cielo sin tener alas.
La casa vacía, sola,  una ventana.
La puerta cerrada, no se percibe alma.
Sólo la fuerza del nombre,
que vaga por todas las curvas
de la tierra emergida hacia arriba.

Detrás lo contrario,
como una boca abierta
la cantera quiere comer el aire.
Vértigo de profundidad
al niño pequeño
que se agarra a un árbol del filo.
Es un cráter de imaginación,
volcán temido escondido en las entrañas,
Paseo atrevido por el borde.

Sube a lo más alto.
Mira a la ciudad. Al campo.
Se cree un dios.

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