Siete.
Te digo siete.
Cada vez que me preguntas:
¿me quieres?
Yo digo siete.
Dices
¡qué poco!
Nueve.
¿Ná más?
No.
Siete.
¿Por qué siete?
Porque siete es
todo.
El infinito.
La eternidad.
El siempre.
Lo ilimitado.
Lo interminable.
El amor perenne.
Siete.
Setenta veces siete.
En absoluto soy una persona triste. Sin embargo, como todo ser humano tengo momentos tristes. Y son en esos momentos, cuando escribo poemas. De eso se nutre este blog, de los poemas que nacen de la tristeza, porque cuando estoy alegre, difícilmente escribo alguno :) Bienvenidos/as
martes, 15 de junio de 2010
viernes, 11 de junio de 2010
Cometa
De la oscuridad vienes
con tu lecho de hielo y nieve,
cruzas la lejanía y la infinitud
para atravesar mis errantes
y llegar a mi casa.
Brillas en las noches,
me acaricias con tu melena,
y yo absorto te miro
cruzando mi cielo.
Sé que soy tuyo.
Que quizás me diste la vida
y que en el fondo,
tú y yo somos lo mismo
Hielo y frío,
calor y brillo,
cabellera y cola,
navegantes perdidos
que encontramos
en la Tierra
nuestro camino.
con tu lecho de hielo y nieve,
cruzas la lejanía y la infinitud
para atravesar mis errantes
y llegar a mi casa.
Brillas en las noches,
me acaricias con tu melena,
y yo absorto te miro
cruzando mi cielo.
Sé que soy tuyo.
Que quizás me diste la vida
y que en el fondo,
tú y yo somos lo mismo
Hielo y frío,
calor y brillo,
cabellera y cola,
navegantes perdidos
que encontramos
en la Tierra
nuestro camino.
lunes, 7 de junio de 2010
Mis manos ven
¡Mis manos ven!
Desde Chile me han inspirado,
me han abierto estos ojos
sin párpados, sin pestañas
sin colores, sin humedad,
pero que ven, ven,
cuando recorren tu cuerpo
herido que descansa
siempre que llegas a mi lado.
Y veo, veo el paraíso,
veo tus gritos de placer,
tus risas, tus sonrisas,
en esa espalda tuya
que es el amplio mundo
que me conquista.
Y cuando te vuelves,
te vuelves, yo te veo,
te veo, te veo,
sigo viéndote con mis manos,
en ese justo momento
de tu vuelta,
en que mis ojos se abren
a la luz que sólo tú
eres capaz de hacerme ver.
Desde Chile me han inspirado,
me han abierto estos ojos
sin párpados, sin pestañas
sin colores, sin humedad,
pero que ven, ven,
cuando recorren tu cuerpo
herido que descansa
siempre que llegas a mi lado.
Y veo, veo el paraíso,
veo tus gritos de placer,
tus risas, tus sonrisas,
en esa espalda tuya
que es el amplio mundo
que me conquista.
Y cuando te vuelves,
te vuelves, yo te veo,
te veo, te veo,
sigo viéndote con mis manos,
en ese justo momento
de tu vuelta,
en que mis ojos se abren
a la luz que sólo tú
eres capaz de hacerme ver.
domingo, 6 de junio de 2010
Amor de media noche
Hoy voy a ser como el sol de medianoche.
Voy a salir y no ponerme jamás,
aunque ese jamás sólo sean seis meses.
Acercarme, bajar, subir, mirarte a ras...
y brillar, brillar en el frío verano
sólo y exclusivamente para ti.
Sin fuerzas, subiré hasta el cenit
inalcanzable para mí en estos lares,
pero bajaré, hasta acercarme
a la superficie de tu cara.
Pero cuando llegue el jamás
ese que dura medio año,
me esconderé detrás del horizonte
para dejarte vivir.
Todo sera frío y oscuridad,
pero que más da,
para entonces
te brillarán todas las estrellas,
y yo en ese instante,
me convertiré en tu estrella polar.
jueves, 3 de junio de 2010
Lágrima
Ya sé que disuelto no te veo,
grano de sal que me entras en los ojos.
Pero percibo de donde puedes aparecer.
Lo mismo de la ola marina que me golpea
cuando busco en tu mar la tranquilidad,
o es esa lágrima marina, con la sal
de mi sangre hundida en mi cuerpo,
la que lleva tu escozor al camino
de mis aguas oculares.
No por ello te tengo miedo.
Señal de que mis canales
aún tienen riego.
Es el corazón el que dispara el agua
que tú viertes con amenazas
discursos y charlas.
Pero mi lágrima, ay mar inmenso,
es mi mar y es mi casa.
Una lágrima mía que sólo yo sé
que es salada como mi propio yo
en este rincón de esperanzas.
grano de sal que me entras en los ojos.
Pero percibo de donde puedes aparecer.
Lo mismo de la ola marina que me golpea
cuando busco en tu mar la tranquilidad,
o es esa lágrima marina, con la sal
de mi sangre hundida en mi cuerpo,
la que lleva tu escozor al camino
de mis aguas oculares.
No por ello te tengo miedo.
Señal de que mis canales
aún tienen riego.
Es el corazón el que dispara el agua
que tú viertes con amenazas
discursos y charlas.
Pero mi lágrima, ay mar inmenso,
es mi mar y es mi casa.
Una lágrima mía que sólo yo sé
que es salada como mi propio yo
en este rincón de esperanzas.
miércoles, 2 de junio de 2010
Penal
Entre rejas, intuyo tus murmullos.
Casi puedo ver tu rostro en la ventana.
Tú, hombre invisible, sin cuerpo con tumba,
has dejado tu huella y tu alma
en ese alfeizar de la nada.
Maldita celda vacía
que sigue haciendo presa las almas
de gentes que no tienen sitio,
ni cenizas ni huesos ni nada.
Tu iglesia como negro monumento
ensalza las tristezas que embargas,
cárcel penal del Puerto que te veo,
no como momumento al arte bonito,
sino como esfigie de tortura fiera
a cada rayo de luz en mis mañanas.
(*) El Penal de El Puerto de Santa María es donde encerraban a los presos políticos en España durante la dictadura franquista. Lo veo todos los días cuando voy a trabajar, lo que queda de él, claro.
Casi puedo ver tu rostro en la ventana.
Tú, hombre invisible, sin cuerpo con tumba,
has dejado tu huella y tu alma
en ese alfeizar de la nada.
Maldita celda vacía
que sigue haciendo presa las almas
de gentes que no tienen sitio,
ni cenizas ni huesos ni nada.
Tu iglesia como negro monumento
ensalza las tristezas que embargas,
cárcel penal del Puerto que te veo,
no como momumento al arte bonito,
sino como esfigie de tortura fiera
a cada rayo de luz en mis mañanas.
(*) El Penal de El Puerto de Santa María es donde encerraban a los presos políticos en España durante la dictadura franquista. Lo veo todos los días cuando voy a trabajar, lo que queda de él, claro.
domingo, 30 de mayo de 2010
Palabras
Son las palabras que hilvano para ti,
consiguiendo hacer esa prenda,
que te abrigue y proteja
de esos fieros fríos y candelas ardientes
en que el ambiente se convierte
cuando salimos juntos a la calle.
Las palabras son las que vencen,
las palabras son las que pueden,
las bocas son las que gritan,
y el corazón y la mente,
los que vencen.
Palabras para amar,
palabras para luchar.
Tú y yo,
mudos, mirándonos.
Y ahí,
ya no hacen falta las palabras.
Sobran.
Entre nosotros ya.
consiguiendo hacer esa prenda,
que te abrigue y proteja
de esos fieros fríos y candelas ardientes
en que el ambiente se convierte
cuando salimos juntos a la calle.
Las palabras son las que vencen,
las palabras son las que pueden,
las bocas son las que gritan,
y el corazón y la mente,
los que vencen.
Palabras para amar,
palabras para luchar.
Tú y yo,
mudos, mirándonos.
Y ahí,
ya no hacen falta las palabras.
Sobran.
Entre nosotros ya.
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