Ya sé que disuelto no te veo,
grano de sal que me entras en los ojos.
Pero percibo de donde puedes aparecer.
Lo mismo de la ola marina que me golpea
cuando busco en tu mar la tranquilidad,
o es esa lágrima marina, con la sal
de mi sangre hundida en mi cuerpo,
la que lleva tu escozor al camino
de mis aguas oculares.
No por ello te tengo miedo.
Señal de que mis canales
aún tienen riego.
Es el corazón el que dispara el agua
que tú viertes con amenazas
discursos y charlas.
Pero mi lágrima, ay mar inmenso,
es mi mar y es mi casa.
Una lágrima mía que sólo yo sé
que es salada como mi propio yo
en este rincón de esperanzas.
que metáforas más lindas!!
ResponderEliminarsos un poeta romántico,como esos de antaño
que a uno la hacían suspirar
saludos:)
Las lágrimas saladas como las aguas del mar, entrelazadas, y parecidas, húmedas y llenas de vida.
ResponderEliminarSaludos.
Que lindo ,ya se puede omentar no me había dado cuenta!!!!! tus poemas Alfonso son todos maravillosos! este es muy especial,no conozco el agua salada del mar,pero si conozco y bien el sabor de mis lagrimas,nunca las ví como mi mar interior,que bella metafora es esa! eres unpoeta maravilloso,hay tanta ternura en tus palabras que me dá mucha dicha leerte! un abrazo!
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