lunes, 7 de junio de 2010

Mis manos ven

¡Mis manos ven!
Desde Chile me han inspirado,
me han abierto estos ojos
sin párpados, sin pestañas
sin colores, sin humedad,
pero que ven, ven,
cuando recorren tu cuerpo
herido que descansa
siempre que llegas a mi lado.
Y veo, veo el paraíso,
veo tus gritos de placer,
tus risas, tus sonrisas,
en esa espalda tuya
que es el amplio mundo
que me conquista.
Y cuando te vuelves,
te vuelves, yo te veo,
te veo, te veo,
sigo viéndote con mis manos,
en ese justo momento
de tu vuelta,
en que mis ojos se abren
a la luz que sólo tú
eres capaz de hacerme ver.

domingo, 6 de junio de 2010

Amor de media noche

Hoy voy a ser como el sol de medianoche.
Voy a salir y no ponerme jamás,
aunque ese jamás sólo sean seis meses.
Acercarme, bajar, subir, mirarte a ras...
y brillar, brillar en el frío verano
sólo y exclusivamente para ti.
Sin fuerzas, subiré hasta el cenit
inalcanzable para mí en estos lares,
pero bajaré, hasta acercarme
a la superficie de tu cara.
Pero cuando llegue el jamás
ese que dura medio año,
me esconderé detrás del horizonte
para dejarte vivir.
Todo sera frío y oscuridad,
pero que más da,
para entonces
te brillarán todas las estrellas,
y yo en ese instante,
me convertiré en tu estrella polar.

jueves, 3 de junio de 2010

Lágrima

Ya sé que disuelto no te veo,
grano de sal que me entras en los ojos.
Pero percibo de donde puedes aparecer.
Lo mismo de la ola marina que me golpea
cuando busco en tu mar la tranquilidad,
o es esa lágrima marina, con la sal
de mi sangre hundida en mi cuerpo,
la que lleva tu escozor al camino
de mis aguas oculares.
No por ello te tengo miedo.
Señal de que mis canales
aún tienen riego.
Es el corazón el que dispara el agua
que tú viertes con amenazas
discursos y charlas.
Pero mi lágrima, ay mar inmenso,
es mi mar y es mi casa.
Una lágrima mía que sólo yo sé
que es salada como mi propio yo
en este rincón de esperanzas.

miércoles, 2 de junio de 2010

Penal

Entre rejas, intuyo tus murmullos.
Casi puedo ver tu rostro en la ventana.
Tú, hombre invisible, sin cuerpo con tumba,
has dejado tu huella y tu alma
en ese alfeizar de la nada.
Maldita celda vacía
que sigue haciendo presa las almas
de gentes que no tienen sitio,
ni cenizas ni huesos ni nada.
Tu iglesia como negro monumento
ensalza las tristezas que embargas,
cárcel penal del Puerto que te veo,
no como momumento al arte bonito,
sino como esfigie de tortura fiera
a cada rayo de luz en mis mañanas.

(*) El Penal de El Puerto de Santa María es donde encerraban a los presos políticos en España durante la dictadura franquista. Lo veo todos los días cuando voy a trabajar, lo que queda de él, claro.

domingo, 30 de mayo de 2010

Palabras

Son las palabras que hilvano para ti,
consiguiendo hacer esa prenda,
que te abrigue y proteja
de esos fieros fríos y candelas ardientes
en que el ambiente se convierte
cuando salimos juntos a la calle.
Las palabras son las que vencen,
las palabras son las que pueden,
las bocas son las que gritan,
y el corazón y la mente,
los que vencen.
Palabras para amar,
palabras para luchar.
Tú y yo,
mudos, mirándonos.
Y ahí,
ya no hacen falta las palabras.
Sobran.
Entre nosotros ya.

sábado, 29 de mayo de 2010

Metamorfosis

Sobre los abedules, mi niña estaba,
doblándose entre sí y muriéndose de ganas.
Agarrada a sus verdes ramas,
sin quererse despegar de la segura morada,
su cuerpo se castigaba entre estertores.
Sufrimiento, cuánto sufrimiento,
para desaparecer, para terminar.
Para no ser.
El viento balanceo las hojas
como si fueran barcas,
y el cuerpo de mi niña cayó.
Desapareció su cuerpo.
Cayó, se lo llevó, el viento
y mis lágrimas fueron su lluvia.
Me fui mientras el abedul
convertía el resto de su cuerpo en savia.
Sabio cuerpo que en mi ausencia
se transformaba, para de la nada
surgir las alas.
Mi niña desaparecida,
convertida en mariposa,
estaba.

viernes, 28 de mayo de 2010

Cieno

Me pregunto como será el corazón de tu fábrica,
de que manera aleatoria, conviertes tus palabras
en cuchillos hirientes de perversidades macabras,
en esa reacción tuya que contra el amor despotrica.

No es falso todo lo que dices, es que es absoluta mentira
lo que dueles en los demás con tus cienos y fango,
desde ese traje oscuro negro con el sartén por el mango
del que el amor que predica con altavoz todo se retira.

Ciego, que no ves el amor en los demás.
Mudo, que no eres capaz de expresar un ruego.
Seco, que no mojas con lágrimas tus mejillas de emoción.

Estás muerto. Muerto en vida.
Sin gozar, sin vivir, sin sentir.

Llenando a sorbos de hiel
la vida amarga, por tu culpa,
de los demás que en silencio,
y sin ti,
se aman.