Las hojas de los árboles caían.
Las raíces chupaban la tierra.
De entre las rocas,
la arena y la grava,
el agua lleva la vida
hacia arriba.
El agua salada de los ojos.
En la superficie,
el corazón late.
Mineral carcelero.
¿Llegará mi lágrima
a la tuya?
¿Se fundirán las dos gotas
como nuestros cuerpos
fueron uno?
Suda la tierra en sus adentros.
Llora su piel en las afueras.
Todos juntos apretamos
los dientes, la fuerza.
Abramos el mundo como
una naranja,
saquemos su jugo,
entremos en las entrañas
que vuelva la vida arriba,
que el sudor se evapore,
que el dolor se acabe,
que la libertad
y el aire,
venzan y acampen.
Que el árbol caiga sus hojas
sobre la tierra fecunda
y las raíces se beban el agua
profunda y no la sangre.
Que sean libres.
Deseo que sean libres.
que así sea!!
ResponderEliminartres meses se espera por ellos
un abrazo regrande Alfonso querido
un canto que más que canto es una oración!!
Duele... aunque sea vida...
ResponderEliminarBonito poema y gran sorpresa... No sabía que tenías un blog con tus cuitas literarias....
ResponderEliminarPues no sabia de tu afición por la poesia...
ResponderEliminarMuy bonito poema. Descibes muy bien esa carcel de las entrañas de la tierra.
Bonito poema.
ResponderEliminarUn canto a la vida, al ser humano, a la libertad que todos deseamos.
Besos
Hola :)
ResponderEliminarestoy recomenzando mi blog, espero
te suscribas nuevamente y podamos leernos, te dejo besitos
Adios.
Te agradezco que hayas leído el escrito de mi amigo. Gracias de corazón. Te quiero, Alfonso...
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